Una mirada rápida y asimilada a las tendencias contemporáneas puede inscribir a las fotos de Cristian Peralta dentro de las poéticas que buscan resignificar el kitsch o al menos echar mano una vez más a los pequeños símbolos de la cultura de masas para tratar de extraer a los tirones un poco de sentido residual; pero las imágenes que Cristian presenta, sin más armas que la simple potencia duplicadora de la fotografía, lejos están de pretender operar en el campo de la ironía o el cinismo, o siquiera de anteponerse con guiños eruditos a una discusión que cuestione la propia condición de la obra. Es la mirada de quien sucumbe ante la existencia, ante la amabilidad de lo familiar, la vida vivida en los términos de una certeza construida según el enunciado de Pessoa “La realidad plausible tal cual es, sin ideal ni esperanza” Este marco de concepto que subyace en toda la serie adquiere en cada toma una variable enriquecedora aportada por el magnifico artificio técnico del encuadre y la luz y sobre todo por el señalamiento sensible de los objetos domésticos que se nos presentan más allá de su aspecto funcional: un añadido semántico otorgado por la voluntad de construir, de instalar un espacio de vida. Esta plusvalía de sentido que nos narran los objetos, abre además al modo en que su presencia y diálogo con el ambiente y con sus dueños ausentes alientan la representación de un silencio esclarecedor, esta segunda tensión es la operación más contundente de la serie: el silencio que desde el interior de las casas de Ingeniero White verifica la correspondencia entre arte y vida.